Su vida después de la muerte
Después de su fallecimiento, la gente comenzó a decir que veían luces alrededor de su tumba. Cuando las autoridades eclesiales abrieron la tumba, descubrieron el cuerpo incorrupto de San Chárbel que supuraba sudor y sangre.
El 15 de abril de 1899, el patriarca maronita permitió que el cuerpo fuese trasladado a un ataúd especial, el cual colocaron en una nueva tumba dentro del monasterio. Empezaron a llegar peregrinos a su tumba, rogando por su intercesión. Dios les concedió a muchos de ellos curaciones físicas y bendiciones espirituales.
Beatificación de Chárbel
El Papa Pío XII aprobó el decreto reconociendo las heroicas virtudes del futuro santo el día 2 de abril de 1954. Su Santidad el Papa San Pablo VI presidió el 5 de diciembre de 1965 la ceremonia de beatificación de San Chárbel a la conclusión del Concilio Vaticano Segundo.
La decisión de la beatificación de San Chárbel se basó en dos milagros:
- La curación milagrosa de la hermana María Abel Kamari de la congregación del Sagrado Corazón, que sufría de una disfunción del hígado, la vesícula biliar y los riñones. También padecía adherencias abdominales. Vomitaba la mayoría de su comida con sangre. Su mano derecha estaba paralizada y la tenían que ayudar a caminar. Estuvo a punto de morir tres veces.
- La sanación milagrosa, cerca del final de 1950 de don Alejandro Obeid, quien recuperó la vista en el ojo derecho que había quedado ciego debido a un accidente en 1937.
Canonización de Chárbel
El 9 de octubre de 1977, Su Santidad el Papa San Pablo VI presidió la ceremonia de canonización del beato Chárbel en la Basílica de San Pedro en el Vaticano. La sanación milagrosa de Miriam Awad de un cáncer de garganta en 1967 fue aceptada como milagro oficial para la canonización.
Milagros
Nohad El Shamy
- Se han atribuido numerosos milagros a San Chárbel desde su muerte. El más famoso es el de Nohad El Shamy, una señora de 55 años (en el momento del milagro), madre de 12 hijos que fue curada de una parálisis parcial [ella sufrió una hemiplejia del lado izquierdo, que afectó su pierna, su brazo y su boca].
- Ella relató que durante la madrugada del 9 de enero de 1993 vio en un sueño a dos monjes maronitas de pie al lado de su cama. Uno de ellos le puso las manos en el cuello y la operó, aliviándola del dolor mientras que el otro le colocó una almohada debajo de la espalda. Al despertar, Nohad descubrió dos heridas en su cuello, una en cada lado y había sido completamente curada. La siguiente noche, San Chárbel le dijo en un sueño:
- “…Yo te operé por el poder de Dios para que pudieran verte, porque algunas personas han dejado la oración y ya no van a la iglesia, ni respetan a los santos, y no se puede hacer nada con ellos. Pero en cuanto alguien necesite cualquier cosa de mí, yo, el padre Chárbel, estoy siempre presente en el eremitorio. Te pido que visites el eremitorio el día 22 de cada mes y que asistas a misa toda tu vida”.
Otras gracias y curaciones
- Desde 1950 y hasta el día de hoy, los monjes del Monasterio de San Marón en Annaya no han dejado de registrar gracias atribuidas a la intercesión de San Chárbel. Los milagros que él ha hecho son innumerables y se mantienen en los archivos del monasterio.
- Merece la pena mencionar que estos milagros, que han sucedido en todo el mundo incluyen a personas de diversas fases y creencias (cristianos, musulmanes,…), solamente se registran después de confirmar su autenticidad y de ser juzgados como fidedignas. La mayoría de las curaciones físicas se produjeron dentro del ámbito de enfermedades incurables y malignas y la manera en que se produjo cada sanidad es distinta en cada caso. Algunos fueron curados a través de la oración, otros a través del aceite bendito o el incienso, otros tras ponerse una prenda bendita o participando en la misa en la tumba del santo o en el eremitorio, o a través de rezar la novena a San Chárbel. Estos milagros de sanidad siempre van más allá de los aspectos físicos tocando las almas de las personas afectadas, motivándoles para que se aparten del pecado y atrayéndoles hacia Dios.
- Un denominador común para todos estos milagros es la creencia en el poder de Jesucristo obrando mediante la intercesión de su siervo fiel, San Chárbel.